Casa de Francisco, una brújula en la vida laboral de muchos jóvenes

mayo 12, 2014 | por Redacción Voces del Salado
Casa de Francisco, una brújula en la vida laboral de muchos jóvenes
Voces
0

Muchos de los jóvenes santotomesinos que en algún momento han estado desorientados en el rumbo de sus vidas, encontraron un norte con miras al futuro gracias al apoyo y la capacitación ofrecida por la Asociación Civil Casa de Francisco. Ubicada en calle Mitre 3495, en jurisdicción de la Vecinal General Paz, la citada es una de las entidades destacadas en la lucha a favor de la inclusión social y que brindan contención a jóvenes en riesgo de calle –de entre 12 y 20 años de edad-, quienes padecen una de las principales problemáticas que afecta a la juventud, la falta de trabajo. Es por ello que desde hace veinticuatro años, Casa de Francisco ofrece una serie de talleres diurnos en los que los adolescentes pueden desempeñar oficios tales como herrería, carpintería, computación, cocina y panificación.

Además, en ella se desarrollan clases de folclore, pintura y dibujo (pertenecientes a las actividades descentralizadas del Liceo Municipal Faustino M. San Juan de Santo Tomé), así como se respalda con apoyo escolar continuo a los chicos que no abandonan la educación media, y se han incorporado talleres de tejido a dos agujas y crochet para madres. «Haciendo un balance de tantos años, vemos los frutos; se empieza a trabajar con los jóvenes desde chiquitos y luego, cuando son adultos, podemos observar con alegría que  tienen su propio taller y viven de lo aprendido aquí», confesó con orgullo Adelina Duarte, capacitadora, docente y coordinadora del proyecto de Casa de Francisco.

 Supervivencia institucional

«Este lugar ha sido una verdadera motivación de vida para muchos de esos chicos, quienes vienen buscando cariño y contención a gritos», resaltó posteriormente Adelina, quien lleva trece años de trabajo en la entidad. «Hay que aclarar que la propuesta institucional debió sufrir algunas modificaciones, en especial por ciertos contratiempos económicos, vividos a lo largo de estos años», mencionó luego. «En un principio, además de Santo Tomé, teníamos subsedes en Angel Gallardo y Monte Vera… por desgracia esto sólo perduró hasta 2005, cuando ese esquema no se pudo sostener y quedó únicamente la sede de acá», explicó Adelina, sin dejar de resaltar que este no fue el único tropezón que ha sufrido Casa de Francisco, porque se trata de una institución a la que nunca les sobraron recursos monetarios.

Justamente, en 2009, Casa de Francisco estuvo cerca de cerrar sus puertas para siempre por culpa de  problemas económicos. No obstante ello, gracias al capital humano que actúa como motor de la entidad, de la ayuda de la comunidad santotomesina y de sus asociados, pudo sobrevivir dignamente, para convertirse en una verdadera brújula laboral para jóvenes de 12 a 20 años. «Hacemos un trabajo que no lo podríamos sostener sin el apoyo comunitario que nos respalda», enfatizó Duarte a Voces del Salado. «Estas tareas no sólo se sustentan gracias a la colaboración de los socios y del Estado, sino también por el gran compromiso que tiene la gente que trabaja aquí y de la comisión directiva que encabeza la institución», concluyó.

 

EN PALABRAS

La repercusión de los talleres es muy buena. Buscamos que los chicos tengan ganas de trabajar y aprender, para que luego puedan vivir de esto. Les damos clases teóricas, les enseñamos técnicas para cada oficio y hasta aprenden a cómo sacar un presupuesto. Incluso muchos de ellos, que ya están egresados, cuentan con sus propios talleres. Esto es importante que se sepa, porque vinieron a Casa de Francisco buscando contención o ayuda, y salieron con un trabajo para subsistir en el futuro.

FIRMA: Ricardo Armúa- Capacitador en herrería

 

 

Un baluarte de la institución en Cuba

El gran capital de Casa de Francisco es el trabajo social en sí mismo, los alcances de su proyecto institucional y el resultado del esfuerzo volcado hacia un fin comunitario. En dicho contexto, uno de los logros más significativos de la entidad es lo conseguido por Roque Gutiérrez, el joven del barrio Las Vegas que se encuentra estudiando Medicina en Cuba, becado por el gobierno de aquel país. Fueron los propios miembros de la institución quienes, al enterarse de la obtención de la beca de parte de Roque -a principios de 2009-, comenzaron a trabajar para juntar el dinero que hacía falta para pagarle el pasaje y lograr que viaje a La Habana. La asociación civil alcanzó la recaudación necesaria y “Roquito”  pudo tomar vuelo hacia tierras cubanas con sólo 18 años, para comenzar sus estudios en la Escuela Latinoamericana de Medicina (más conocida como Elam).

La Elam es una universidad ubicada en Playa Municipio Santa Fe, a escasos kilómetros de distancia de la capital isleña. «Ellos interpretan que la salud es un derecho que tienen los ciudadanos y que la medicina debe servir a todos por igual», expresó Roque en una de las entrevistas realizadas por Diario El Litoral, consultado por uno de lemas que inspira las acciones de la Elam: «Por la salud de los pueblos». La nombrada casa de estudio fue fundada por Fidel Castro el 1º de marzo de 1999 y su creación formó parte del Programa Integral de Salud, que lleva adelante el gobierno cubano desde 1998, después de los desastres naturales causados en la zona del Mar Caribe y el Golfo de México por los huracanes Mitch y George.

Dicho proyecto educativo incluye la ayuda para estudiantes de escasos recursos, a través de la cual fue elegido Roque, quien en su momento fue uno de los dos santafesinos que recibió ese aporte (la otra fue Luciana Ruben, de la ciudad de Santa Fe), entre 40 argentinos beneficiados y de un total de 250 inscriptos. Cada vez que retorna a Santo Tomé –por lo general lo hace en épocas de vacaciones-, “Roquito” realiza trabajos de albañilería y organiza rifas de comidas para sustentar sus gastos de viajes y estadía en la isla.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *