La ciudad se viste de naranja

mayo 12, 2014 | por Redacción Voces del Salado
La ciudad se viste de naranja
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Los árboles de toronjas fueron plantados en los años 30  en la zona de Avellaneda, Centenario, Obispo Gelabert y San Martín. Fueron colocados con la intensión de aportarle al sector una tonalidad llamativa y así decorar lo que en su momento era el centro principal del pueblo de Santo Tomé. No existe registro histórico sobre el presidente comunal que optó por esta especie, pero testimonios de la época aseguran que se forestó con la misma, con la intensión de arraigar en el lugar un árbol duradero y resistente a las adversidades climáticas. La idea, además, era lograr, bajo dicha impronta, un colorido singular y pintoresco durante las fechas patrias y festividades propias de nuestra localidad.

En invierno, estos árboles destellan un color naranja sumamente atractivo para la vista, aunque también perturban a los residentes de la zona, por la incesante caída de frutos maduros. Una de las costumbres que acompañaron la vida de estos árboles de toronjas fue el pintado de color blanco de sus bases, algo que se hizo hasta hace unos años atrás, para darles mayor notoriedad. Esto también impedía que suban insectos y arruinen sus hojas y frutos. Las toronjas generaban cierto rédito económico, ya que muchos productores de la zona se acercaban para recolectar las “amargas” naranjas y producir dulces artesanales.

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