Gabriel Lizondo, una historia ligada al taekwondo

mayo 26, 2014 | por Redacción Voces del Salado
Gabriel Lizondo, una historia ligada al taekwondo
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Oriundo de la localidad de Tostado,  Gabriel Lizondo se crió en el seno de una familia muy humilde, algo que lo marcó para siempre, porque desde edad muy temprana tuvo que trabajar para poder costearse sus estudios. Era tan sólo un niño, pero ya vivía como un hombre mayor en un mundo repleto de carencias. A los 16 años decidió dejar atrás su pueblo natal para trasladarse a la ciudad de Santa Fe en busca de mejor suerte y alguna buena oportunidad laboral. «Cuando llegué no tenía trabajo ni un lugar donde dormir; vine con un sólo par de calzado, un jeans y un bolsito chiquito, nada más», dijo Gabriel a Voces del Salado.

A pocos días de su llegada a la capital provincial descubrió lo que él considera su mayor pasión: el taekwondo. «Caminando por las calles de la ciudad, pasé por un gimnasio donde practicaban taekwondo y me quedé a ver cómo era la clase; enseguida me gustó y comencé a entrenar», recordó Lizondo, a la vez que admitió que la practica de dicho deporte le implicó hacer un gran esfuerzo. «Cuando le pregunté al profesor de ese gimnasio si podía entrenar, me dijo que él me iba a poder aguantar las cuotas, pero los exámenes para avanzar de cinturón no», rememoró también. «Tuve que reunir dinero haciendo changas en una verdulería cerca de donde yo  vivía y en una carnicería barriendo el piso para poder pagar el entrenamiento y la ropa», amplió el concepto.

Retroceder nunca, rendirse jamás

Evidentemente, la vida no le resultaba para nada sencilla a Gabriel y en repetidas ocasiones pensó en abandonar la actividad deportiva. Pese a ello, nunca se rindió ni bajó los brazos; así, con mucho esfuerzo y sudor, logró salir adelante y pudo destacarse en varias disciplinas. «Hoy tengo 41 años y puedo decir con sano orgullo que soy cuarto dan de taekwondo y primer dan de karate-do y full contact, además de haber sido campeón argentino en varias oportunidades», dijo. Lo que para algunos podría ser un simple pasatiempo, para él es uno de los motores que mantiene su vida en marcha. De esa manera entendió a la práctica del taekwondo, la que lo ayudó a superar muchos problemas desde joven.

«Gracias al deporte soy quien soy hoy en día», prosiguió. «A través del mismo logré ser reconocido como un buen exponente de la disciplina; a la vez pude formar una gran familia y vivir de esto, que es lo que amo», redondeó. Gabriel actualmente se encuentra radicado en Santo Tomé; alejado de las competencias y decidido a seguir los pasos de su maestro (el coreano Han Chan Kim, noveno dan de taekwondo WTF), enseña artes marciales en diferentes establecimientos de nuestra ciudad, como por ejemplo el Club de los Abuelos, la Vecinal Sargento Cabral y la Asociación Deportiva Santotomesina de Veteranos. Además, participa como instructor del taller de taekwondo de “Viví Tu barrio”.

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