A 117 años del fallecimiento del obispo José María Gelabert

diciembre 8, 2014 | por Redacción Voces del Salado
A 117 años del fallecimiento del obispo José María Gelabert
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Este verdadero protagonista de la historia santotomesina habitó, al final de su vida, una vivienda ubicada en la esquina de Centenario y la arteria que hoy lleva su nombre. Fue el impulsor de la construcción del templo de la Inmaculada Concepción.

 

 

El 23 de noviembre se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de una de las personalidades más preponderantes de la historia de Santo Tomé y con fuerte protagonismo en la profesión de la fe cristiana en la comunidad local: el obispo José María Gelabert y Crespo. El deceso del religioso ocurrió en 1897, cuando tenía 77 años de edad. Unos años antes, el 4 de noviembre de 1894 para ser más precisos, Gelabert se había dado el gusto de inaugurar personalmente y con sus propias palabras el templo de la Inmaculada Concepción y Santo Tomás de Aquino (tal cual su denominación completa), edificio parroquial de dimensiones extraordinarias para la época, cuya construcción había sido impulsada por él mismo.

 
Después de más de treinta años de labor pastoral, el obispo Gelabert renunció a sus actividades como autoridad de la Iglesia en 1887, por razones de salud. Se radicó en el pueblo de Santo Tomé y vivió en una casona situada en lo que hoy es la intersección de la calle Centenario con la arteria que lleva su nombre, sobre la cual se encuentra el referido templo. Cuentan que en sus últimos años vivió como un vecino más, que se distraía yendo a pescar al río Salado y que al volver de esa faena regalaba lo que había pescado a quienes más lo necesitaban.

 
Famosa controversia

 
José María nació el 19 de marzo de 1820 en Santa Fe, hijo de Francisco de Paula Gelabert y Vicenta Crespo. Según lo narrado por uno de sus biógrafos, José Antonio Segura, los padres eligieron el nombre guiados por sus profundas creencias religiosas, un hecho que signaría significativamente la vida del futuro obispo. Por eso, no resultó nada extraño que, una vez completados los estudios primarios y secundarios, José María se dedicara de lleno a su vocación como sacerdote. En 1865 lo designaron Obispo de Paraná, por lo que pasó a tener autoridad eclesiástica sobre dos provincias y una vastísima región, conforme a la distribución de aquel momento. Y en su carácter de líder de la Iglesia Católica se enfrentó en su momento con el gobernador santafesino Nicasio Oroño (1865-1868).

 
Oroño promulgó en 1867 la Ley de Matrimonio Civil en la provincia (la primera de su tipo en Argentina) y “la Iglesia Católica se enfureció”, tal cual lo describe Jorge Riani en “La pelea entre dogma y razón”. “La guerra contra el mandatario liberal, democrático y progresista la encabezó directamente Gelabert desde el Obispado de Paraná”, agrega dicho autor. “El obispo combatió sin piedad ni miramientos al funcionario; el lema con el que convocaba a destituirlo era “Oroño o Jesús”… y lo logró”, completa Riani (el gobernador renunció y la ley fue derogada por su sucesor).

 

 

Protagonismo. Imagen de Gelabert que se encuentra en el Museo Histórico Andrés Roverano de Santo Tomé. Su enfrentamiento con el gobernador Nicasio Oroño fue durísimo y hasta descarnado.

Protagonismo. Imagen de Gelabert que se encuentra en el Museo Histórico Andrés Roverano de Santo Tomé. Su enfrentamiento con el gobernador Nicasio Oroño fue durísimo y hasta descarnado.

 

 

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