Fortín El Tala: un fuerte, la batalla y una historia por contar

junio 13, 2016 | por Redacción Voces del Salado
Fortín El Tala: un fuerte, la batalla y una historia por contar
Informe central
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El mencionado cuartel funcionó desde fines del siglo XVIII hasta el año 1870, aproximadamente. Estaba levantado en las inmediaciones de la colonia San Agustín, entre el kilómetro 13 y 14 del margen sur de la vieja ruta nacional N° 19, hoy convertida en autovía. En 1838, luego de la muerte del gobernador Estanislao López y tras la elección de Domingo Cullen como sucesor, los recelos de poder llevaron a que Juan Pablo López (hermano del Brigadier), amparado por Juan Manuel de Rosas, enfrente al anterior justamente en este lugar.

 

 

 

 

En estos lares acontecieron episodios históricos de gran trascendencia, hechos que formaron parte de las luchas por la organización institucional de la provincia de Santa Fe, durante la época de la Confederación Argentina. Uno de ellos fue lo sucedido en el Fortín El Tala, un fuerte o cuartel que formó parte de la antigua línea de defensa del territorio argentino. Allí tenían asiento permanente las tropas encargadas de vigilar los ataques de malones compuestos por nativos chanáes, timbúes, abipones montaraces que merodeaban la zona. De acuerdo a los registros históricos y a la información brindada por don Cándido Guglielmone, antiguo vecino y posterior propietario del terreno donde funcionaba el fortín (sus descendientes aún son los responsables de estas tierras), El Tala se encontraba en el margen sur de la vieja ruta 19 (hoy parte de la autovía 19), entre el kilómetro 13 y 14 de dicha vía, en territorio del distrito de Colonia San Agustín.

 

 

 

 

Así lo explicaron las hermanas Aurora y Gloria Beltramino, estudiosas del lugar e integrantes de la comisión directiva del Museo Regional de San Agustín. Según lo explicaron, este lugar se encontraba en el distrito Santo Tomé, pero los límites del departamento sufrieron modificaciones por una ley de 1883. Por eso mismo, a las cuatro jurisdicciones históricas –La Capital, San José del Rincón, San Jerónimo y Rosario- se sumaron cinco más: San Javier, Las Colonias, Iriondo, San Lorenzo y General López. Estos cambios determinaron entonces que el fuerte quede en lo que es el territorio de Las Colonias. En cuanto al origen del fortín, si bien no está del todo confirmado, los estudios e investigaciones de las hermanas Beltramino llevan a deducir que el mismo se remonta aproximadamente al año 1796 (sus vestigios pudieron observarse in-situ hasta 1976).

 

 

 

 

La importancia que reviste este antiguo espacio guarda relación con el enfrentamiento armado que tuvo lugar en dicho sitio en 1838, conocido como Combate de El Tala, en el que las tropas que respondían al efímero gobernador Domingo Culllen confrontaron con las de quien luego sería su predecesor, Juan Pablo López, hermano del brigadier Estanislao López. La batalla hoy se recuerda con un cartel instalado en el lugar donde habría estado el referido fortín, el cual se colocó cuando se construyó la autovía.

 

 

Representación. Esta maqueta del Fortín El Tala se encuentra en las instalaciones del Museo Regional de San Agustín. Fue donado por los alumnos de cuarto y quinto grado de la escuela local Domingo Faustino Sarmiento, en el año 1994. Luego, en 2006, fue restaurada por los estudiantes de tercero polimodal de la Escuela de Enseñanza Media Nº 488. Así habría lucido el fuerte, de acuerdo a la mirada de los estudiantes de aquel año.

Representación. Esta maqueta del Fortín El Tala se encuentra en las instalaciones del Museo Regional de San Agustín. Fue donado por los alumnos de cuarto y quinto grado de la escuela local Domingo Faustino Sarmiento, en el año 1994. Luego, en 2006, fue restaurada por los estudiantes de tercero polimodal de la Escuela de Enseñanza Media Nº 488. Así habría lucido el fuerte, de acuerdo a la mirada de los estudiantes de aquel año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luchas intestinas (a muerte)

 

 

 

 

El choque de El Tala se produjo después de la muerte del brigadier López (15 de junio de 1838) y como consecuencia de la rivalidad existente entre quienes querían sucederlo en el cargo de gobernador. “Ante su ausencia, la Honorable Junta de Representantes de la Provincia de Santa Fe (la Legislatura)  nombró en su lugar a Domingo Cullen (cuñado del brigadier) por afecto y por tenerlo en alto valimiento; su aceptación en el cargo generó el enojo de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, por haber actuado por sobre la autoridad máxima en la materia”, explicó Aurora, sin dejar de remarcar los “excesivos celos que tenía Rosas de su propia jerarquía y autoridad”.

 

 

 

 

 

“Este encono de Rosas fue acrecentado por el general Juan Pablo López, quien se consideraba con derecho a la gobernación por ser el hermano del brigadier; justamente este hermano fue el instrumento del que se valió Rosas para derrocar a Cullen”, remarcó nuestra interlocutora. “En Santa Fe, al enterarse que López -equipado militarmente por Rosas- avanzaba por el Rosario, se organizaron para defender al gobierno de Cullen”, añadió. “El combate ocurrió el 2 de octubre de 1838 en las inmediaciones de El Tala, entre las fuerzas militares que respondían a Cullen, al mando de los comandantes Pedro Rodríguez del Fresno, José Manuel Echagüe y Santiago Oroño –quienes entre sus tropas contaban con soldados pertenecientes a las familias más tradicionales de Santa Fe-, y los hombres comandados por el general Juan Pablo López, quien finalmente se impuso”, describió Aurora.

 

 

 

 

 

“Echagüe murió en el campo de batalla, mientras que Rodríguez del Fresno y Oroño consiguieron escapar; el depuesto Cullen pidió asilo a su amigo y compadre, el gobernador de Santiago del Estero, Juan Felipe Ibarra, mientras que López fue nombrado como gobernador por la Legislatura”, señaló la historiadora. Al tiempo, el asilo que se le daba a Cullen quedó en la nada, tras una campaña de intriga desatada por el propio Rosas. “Ibarra, entonces, entregó a Cullen, quien fue fusilado de inmediato apenas cruzó Arroyo del Medio”, agregó Aurora. “Según expresaba el historiador Federico Guillermo Cervera, este enfrentamiento militar dejó gran resentimiento en Santa Fe, puesto que murieron muchos jóvenes de la familias tradicionales, según cuenta la tradición oral”, redondeó Beltramino.

 

 

Señalización. Entre el extremo sur de la vieja Ruta N° 19 (hoy convertida en autovía), entre el kilómetro 13 y 14, puntualmente en la puerta de ingreso al Establecimiento San José, la provincia instaló un cartel en referencia al lugar donde estaba el fuerte El Tala. En las inmediaciones se desarrolló la batalla del mismo nombre. Su colocación se debió gracias a las gestiones de vecinos y miembros del Museo Regional San Agustín, a través de la comuna local.

Señalización. Entre el extremo sur de la vieja Ruta N° 19 (hoy convertida en autovía), entre el kilómetro 13 y 14, puntualmente en la puerta de ingreso al Establecimiento San José, la provincia instaló un cartel en referencia al lugar donde estaba el fuerte El Tala. En las inmediaciones se desarrolló la batalla del mismo nombre. Su colocación se debió gracias a las gestiones de vecinos y miembros del Museo Regional San Agustín, a través de la comuna local.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INFORME CENTRAL – Fortín El Tala

 

 

 

 

Punto estratégico en la lucha contra el indio

 

 

 

 

 

“El Tala fue un fortín que permanecía oculto entre las isletas de talas, la cañada San José y los pajonales que había en este territorio, área a la que era difícil de acceder pese a que el Camino Real a Córdoba –que partía de la actual calle San Martín de Santo Tomé (dato aportado por el historiador Ernesto Grenón) y pasaba por la laguna Del Tala-, estaba muy cercano”, manifestó Aurora Beltramino a Voces del Salado. “Según nuestros estudios y la revisión de distintos historiadores, es de suponer que en las inmediaciones de la nombrada laguna, habría sido dificultoso penetrar para llegar al fortín, justamente por todos estos obstáculos naturales; aquel viejo camino era el más transitado y posiblemente por una cuestión estratégica, el fortín debía estar un tanto alejado de esa importante vía de comunicación”, explicó luego.

 

 

 

 

 

En cuanto a los fortines en general, se encontraban a lo largo de las fronteras, separados entre sí aproximadamente por unas cinco leguas; allí tenían asiento permanente las tropas encargadas de vigilar a la indiada e impedir sus ataques. Usualmente se componían de ranchos, viviendas de oficiales y soldados, un mangrullo o mirador -torre bastante alta, con una plataforma con techo de paja o ramas para protección del sol- y de un cerco o tapial de adobe, piedra o palo de pique. La defensa se completaba con cañones.

 

 

Proyecto simbólico. Desde 1994, el Museo Regional de San Agustín impulsa la construcción e instalación de un mangrullo representativo del fortín en el lugar donde estuvo El Tala. En la presente imagen puede apreciarse el diseño de dicha estructura, que estaría acompañada por la edificación de un monolito con placas recordatorias. La idea forma parte del proyecto de Señalización de Lugares Históricos que el museo promueve desde hace años.

Proyecto simbólico. Desde 1994, el Museo Regional de San Agustín impulsa la construcción e instalación de un mangrullo representativo del fortín en el lugar donde estuvo El Tala. En la presente imagen puede apreciarse el diseño de dicha estructura, que estaría acompañada por la edificación de un monolito con placas recordatorias. La idea forma parte del proyecto de Señalización de Lugares Históricos que el museo promueve desde hace años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Características propias

 

 

 

 

 

“Según nos contó Cándido Guglielmone (1882-1979), un hombre de reconocido prestigio y seriedad, el fortín se encontraba en su propiedad, la que había sido comprada por su abuelo, don José Guglielmone, al capitán Máximo Sejas, quien comandó ese fuerte hasta el último tiempo”, comentó Beltramino. Después describió: “El lugar contaba con veinticinco soldados y sus familias, uno de ellos fue José Páez, asistente de Sejas (su hijo Luis Páez fue Juez de Paz de San Agustín durante 25 años y siempre hacía referencia a las funciones de su padre). Entre las actividades que ejercía El Tala, estaba la función de vigilancia;  los soldados recorrían continuamente la zona, especialmente para evitar el avance de los indios hacia Santa Fe y localidades en formación”.

 

 

 

 

 

“Según la tradición oral y los relatos transmitidos por la gente del lugar, también se dedicaban a la captura de indígenas para entregarlos a personas adineradas y dejarlos a sus servicios”, agregó Aurora. “Sobre la fecha  en que dejó de funcionar, Don Cándido, antiguo vecino del fortín, nos afirmó que fue en la década posterior a 1870, luego de la fundación de la colonia de San Agustín y la instalación de los colonizadores”, indicó luego la investigadora local. “Cuando los indígenas fueron dispersados completamente, o se rindieron a los soldados, estas tierras se vieron liberadas por el ataque nativo, por lo que el gobierno dejó de subvencionar a los integrantes de este fortín y las instalaciones quedaron abandonadas”, completó Beltramino, quien en su labor es acompañada usualmente por su hermana Gloria.

 

Estudio e investigación. Las hermanas Gloria y Aurora Beltramino desarrollan una ardua labor desentrañando la historia de la Colonia San Agustín y sus hechos sobresalientes, como lo sucedido con Fortín El Tala. Son miembros fundadoras de la comisión directiva del Museo Regional San Agustín. Gran parte del material histórico del distrito y las señalización de lugares emblemáticos se debe a sus trabajos y gestiones.

Estudio e investigación. Las hermanas Gloria y Aurora Beltramino desarrollan una ardua labor desentrañando la historia de la Colonia San Agustín y sus hechos sobresalientes, como lo sucedido con Fortín El Tala. Son miembros fundadoras de la comisión directiva del Museo Regional San Agustín. Gran parte del material histórico del distrito y las señalización de lugares emblemáticos se debe a sus trabajos y gestiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Máximo Sejas, su último comandante

 

 

 

 

Máximo Sejas fue el último comandante que desempeñó funciones en el Fortín El Tala. Nació el 20 de julio de 1829. Según la tradicional oral, Sejas vivió junto a su esposa, Gregoria Gaete, en una antigua casa que aún se conserva con ciertas modificaciones en la planta urbana de San  Agustín, puntualmente en la esquina de las calles Progreso y Belgrano. Máximo atendía el fortín y regresaba a su hogar diariamente. En esa vivienda residió hasta la segunda generación de su familia. “Se cuenta que Máximo tenía un hermoso caballo, al que ensillaba con un lujoso apero, cuyos arreos estaban casi cubiertos de plata; sin lugar a  dudas ese animal era un orgullo para él”, comentó Aurora Beltramino.

 

 

 

 

 

“Sejas se retiró del fortín cuando llegaron los colonizadores; una prueba de ello, es que el 22 de diciembre de 1870 ocupó el cargo de comisario en Santo Tomé, el que mantuvo hasta 1876; de igual forma existen numerosos datos que certifican que Máximo Sejas estuvo radicado en nuestro medio cumpliendo la función de comandante en dicho fuerte”, aclaró Beltramino.

 

Referente histórico. Máximo Sejas fue el último comandante que condujo las riendas del Fortín El Tala. La casa donde vivía en San Agustín aún permanece en pie, con algunas refacciones (esquina de las calles Progreso y Belgrano). En el Museo Regional de San Agustín se encuentra este retrato del militar, el que fue donado el 28 de octubre de 1994 por descendientes del capitán (nietos, bisnietos y tataranietos), durante el desarrollo de una charla abierta realizada en la referida institución cultural.

Referente histórico. Máximo Sejas fue el último comandante que condujo las riendas del Fortín El Tala. La casa donde vivía en San Agustín aún permanece en pie, con algunas refacciones (esquina de las calles Progreso y Belgrano). En el Museo Regional de San Agustín se encuentra este retrato del militar, el que fue donado el 28 de octubre de 1994 por descendientes del capitán (nietos, bisnietos y tataranietos), durante el desarrollo de una charla abierta realizada en la referida institución cultural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vestigios

 

 

 

 

Algunos objetos que pertenecían al Fortín El Tala, están resguardados en el Museo Regional de San Agustín. Así, en el referido espacio se pueden apreciar una punta de lanza correspondiente a los llamados Soldados del Brigadier, restos de lozas, vidrios y trozos de hierro.

 

Un comentario

  1. ANDRES dice:

    MUY BUENO LOS DATOS HISTÓRICO OCURRIDO EN NUESTRA JURISDICCIÓN SOY DE SANTOTO YA CONOCERÉ SU PUEBLO ESTAMOS CERCA Y TODAVÍA NO FUI

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