Nicolás Emanuel Pena y la grata sensación de recordarlo

Enero 30, 2017 | por Redacción Voces del Salado
Nicolás Emanuel Pena y la grata sensación de recordarlo
Informe central
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A poco más de un año y cuatro meses de su partida física, Voces del Salado quiso homenajear al joven atleta y profesor de educación física fallecido en 2015. Así, a través del cálido recuerdo de su madre, Mónica Canga, repasamos algunos de los episodios y anécdotas que reflejan su forma de ser.

 

 

 

 

Existen muchas personas que en el paso por este mundo dejan algo significativo en la memoria colectiva. Para nosotros, ese fue el caso del atleta santotomesino Nicolás Emanuel Pena (“Nico”), del que podríamos decir que -realmente en poco tiempo- dejó una huella imborrable en quienes lo conocieron, acompañaron y trataron. La vida sana, el running y el impulso de actividades solidarias en beneficio de entidades de trabajo social, fueron los pilares sobre los que cimentó su accionar este joven de espíritu emprendedor y positivo, de quien quedó un legado que sigue en pie y todavía motiva a muchos de los que tuvieron el gusto de conocerlo. Su partida física se produjo el 15 de septiembre del 2015, a causa de un aneurisma que no le dio tiempo a nada, pese a tener la fortaleza y el vigor de un chico de 23 años.

 

 

 

 

 

Hoy queremos recordar a “Nico” por su dedicación hacia el otro, fundamentalmente, y por el esfuerzo que ponía para que los demás pudieran salir adelante. “Las frases que él siempre usaba para alentarlos eran ‘No hay imposibles’ y ‘Mejor actuar que hablar’; con esas palabras les decía que sí se podía, y los incentivaba para ayudarlos a superarse y crecer”, expresó su madre, Mónica Canga. “Siempre se preocupaba por intentar salvar vidas, ya sea tratando de recuperar chicos con adicciones a través de la actividad física y los maratones, o ayudando a las familias e instituciones carenciadas con la organización de eventos solidarios; incluso, su último deseo, previo a que suceda lo que nadie esperaba que pase, fue donar sus órganos,… así lo había manifestado y así lo hicimos, aunque con mucho dolor”, recordó Mónica entre lágrimas.

 

 

 

Su lugar en el mundo. El Paseo del Salado, en la costanera santotomesina, era el espacio donde Nicolás Emanuel Pena brindaba sus clases de running, disciplina que lo apasionaba. Se destacaba por su simpatía y excelente predisposición.

Su lugar en el mundo. El Paseo del Salado, en la costanera santotomesina, era el espacio donde Nicolás Emanuel Pena brindaba sus clases de running, disciplina que lo apasionaba. Se destacaba por su simpatía y excelente predisposición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colaborador, atento, solidario

 

 

 

 

 “Era muy positivo y siempre trataba de concretar las ideas que tenía; era un excelente compañero, daba cursos de Educación Física y hasta había formado su propio grupo de entrenamiento, Santo Tomé Running, al cual asistían chicos, jóvens y adultos”, comentó Mónica. “Siempre colaboraba y ayudaba al comedor Jesús Niño de Sauce Viejo, del que era padrino… incluso había organizado bicicleteadas solidarias a beneficio de la nombrada entidad”, acotó, sin dejar de remarcar que Nicolás “siempre se ocupaba de la gente más necesitada y trataba de darle su apoyo a través del deporte”.

 

 

 

 

 

Además de estar tirando siempre para adelante, tenía esas frases que guiaban su vida, las que acompañaba con una sonrisa enorme que aún todos recuerdan”, agregó su madre. “Todo el tiempo estaba rodeado de sus amigos y venían a casa en todo momento para recibir consejos y recibir lo mejor de él; una vez que se introdujo en un grupo de running de la ciudad, al poco tiempo formó el suyo y le dio una importante promoción a este deporte, del que también supo hacer su sustento de vida”, recordó Canga. “Cada vez que llegaba a la costanera santotomesina, colgaba la bandera verde y daba inicio a sus clases, a la que asistían mucho vecinos que al ser miembros del grupo, vestían sus remeras representativas de Santo Tomé Running”, detalló.

 

 

 

 

 

En su actividad era muy cuidadoso, responsable y meticuloso, y eso se vio cuando cursó el profesorado del Instituto Juan E. Pestalozzi; en el último año, debían organizar el tradicional maratón que realizaba la entidad educativa para aprobar la materia. Una vez concretada, los profesores se sorprendieron porque nunca hubo tanta participación, fue algo increíble, y parte de eso fue por la labor de Nico”, señaló su mamá. “Se metió tanto en el mundo de los maratones que en el último tiempo se dedicaba a la organización y fiscalización de las mismas”, completó.

 

 

Solidario. La presente imagen fue tomada en el ingreso al comedor Jesús Niño de Sauce Viejo, en el marco de una de las dos bicicleteadas que organizó a beneficio de esta entidad (a la que apadrinaba). “Nico” está en el medio del grupo, con remera blanca.

Solidario. La presente imagen fue tomada en el ingreso al comedor Jesús Niño de Sauce Viejo, en el marco de una de las dos bicicleteadas que organizó a beneficio de esta entidad (a la que apadrinaba). “Nico” está en el medio del grupo, con remera blanca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamos de salir adelante”

 

 

 

 

La partida de “Nico” fue un golpe durísimo para su familia y sus allegados. Sin embargo, la vitalidad y energía positiva del corredor parece haber sido un sostén para que sus padres, hermano y amigos salgan adelante. “Era mi hijo menor y por eso tendía a protegerlo mucho, pero él llevaba una vida muy sana”, aclaró Mónica Canga a Voces del Salado. “Desde que se había metido de lleno en la educación física ya no salía a los boliches, ni hacía las cosas que hacen otros jóvenes; en el momento que falleció sentimos un golpe muy duro,… pero cuando uno toca fondo muchas veces resurge y nosotros lo hicimos por esos recuerdos tan lindos que él nos dejó, que nos dieron fuerza para seguir”, agregó.

 

 

 

 

La parroquia Nuestra Señora de la Paz me ayudó mucho para que pueda recuperarme; allí conformamos el grupo ‘Con los ojos fijos en el cielo’, compuesto por personas que han perdido hijos”, remarcó Mónica posteriormente. “El primer aniversario sin ‘Nico’ fue muy duro, difícil, pero tratamos de salir adelante y hoy estamos fuertes”, acotó. Luego resaltó: “En la edición del año pasado del maratón De la Paz por la Vida, que organiza la citada parroquia, pasó algo muy lindo, porque se le hizo un sentido homenaje. Este año también estaba prevista una mención por ‘Nico’, hasta iba a estar la gente del Cudaio recordando el aporte de mi hijo y la importancia de donar órganos”.

 

 

Incansable. Nicolás Pena era un apasionado de las carreras de fondo y participaba en ellas cada vez que podía. Con el tiempo, pasó de ser un participante a organizarlas, e incluso fiscalizarlas.

Incansable. Nicolás Pena era un apasionado de las carreras de fondo y participaba en ellas cada vez que podía. Con el tiempo, pasó de ser un participante a organizarlas, e incluso fiscalizarlas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quien era “Nico”

 

 

 

 

Nicolás Emanuel Pena nació el 16 de enero de 1992. Se formó íntegramente en instituciones educativas de Santo Tomé. A los 4 años asistió al Jardín Municipal Domingo Faustino Sarmiento. Cursó sus estudios primarios en el Instituto San José Nº 1200 y los secundarios en la Escuela Nº 443 José Manuel Estrada. Además, cursó el profesorado de Educación Física en el Instituto Superior de Educación Física Nº 4089 Juan E. Pestalozzi. También realizó cursos de Entrenamiento Versátil y de Personal Trainer en la Universidad Nacional del Litoral. A partir de la organización del séptimo maratón Pestalozzi, crearon el grupo “Pasión por el deporte” junto a dos compañeros, Nicolás Paoli y Victoria Berardi. Asimismo participó como columnista en el programa radial Deportemanía, invitado por el periodista local Luis Viñuela.

 

 

 

Frases inspiradoras. “No hay imposibles” y “Mejor actuar que hablar”. Éstas eran las palabras que marcaron la vida del deportista.

Frases inspiradoras. “No hay imposibles” y “Mejor actuar que hablar”. Éstas eran las palabras que marcaron la vida del deportista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el 2014, junto a sus colegas organizó el Maratón José Cattáneo. Con el tiempo, participó en el grupo de entrenamiento “Corramos” y más tarde formó “Santo Tomé Running”, que sigue unido y actualmente se entrena bajo las órdenes de Emanuel Lobo, respetando algunas de las consignas de Nicolás. Él quería que todas las personas, adultos mayores, jóvenes y niños, realicen actividad física, cada una de acuerdo a sus posibilidades, haciendo hincapié en su frase motivadora: “no hay imposibles”. También insistiendo en el cuidado de la alimentación, como complemento.

 

 

 

 

 

Trabajó con la gente de Maratonistas Santafesinos, especialmente con Leonardo Laperchia y también con Laptime, empresa encargada de las fiscalizaciones de carreras de distancia. Amaba el running y participó en muchísimas carreras de fondo de la región. También disputó triatlones, acuatlones y algunas carreras de mountain bike. Una vez recibido de profesor de Educación Física (marzo de 2015), comenzó el curso de Guardavidas en el Club Ateneo. Lo hizo con mucho entusiasmo hasta el mes de setiembre, momento de su partida física.

 

 

En familia. Su mamá Mónica Canga, su padre Héctor y su hermano mayor Fernando, en la recepción de Nicolás.

En familia. Su mamá Mónica Canga, su padre Héctor y su hermano mayor Fernando, en la recepción de Nicolás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Merecido homenaje

 

 

 

 

El paso de Nicolás Emanuel Pena por este mundo y su invalorable aporte a la promoción del deporte y las actividades solidarias, son recordados por Santo Tomé con una plaqueta conmemorativa. La misma se encuentra ubicada en el mural situado en la plazoleta Paso del Salado (junto al estribo oeste del Puente Carretero) y fue instalada por el gobierno de la ciudad a mediados de marzo de 2016. Fue descubierta en el marco de una ceremonia que contó con la presencia de familiares y amigos, junto a funcionarios del gabinete municipal y concejales, encabezados por la intendenta Daniela Qüesta.

 

 

 

 

 

En su momento, la colocación del cuadro surgió a partir de una iniciativa de la concejala Libertad Lostumbo y aprobada por el Concejo Municipal. La propuesta, a su vez, había surgido de la solicitud efectuada por familiares y amigos del deportista que llegó a manos de la nombrada legisladora, con el acompañamiento de más de mil firmas. Durante el emotivo encuentro, el padre de “Nico”, Héctor Pena, expresó: “Agradezco a quienes en cada abrazo, y cada palabra de aliento, nos dan fuerzas para seguir. A Nicolás debemos recordarlo con alegría, porque hacerlo con tristeza no sería recordarlo bien… debemos llevar marcada su sonrisa y pregonar sus ideales”.

 

 

 

 

Digno homenaje. En la plazoleta Paso del Salado, ubicada en el estribo oeste del Puente Carretero, se encuentra esta placa, colocada en recuerdo del trabajo solidario y la promoción del deporte que Nicolás Pena realizó durante su vida.

Digno homenaje. En la plazoleta Paso del Salado, ubicada en el estribo oeste del Puente Carretero, se encuentra esta placa, colocada en recuerdo del trabajo solidario y la promoción del deporte que Nicolás Pena realizó durante su vida.

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