En medio año hubo 80 casos más que en todo 2016

julio 17, 2017 | por Redacción Voces del Salado
En medio año hubo 80 casos más que en todo 2016
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En este primer semestre de 2017 se contabilizaron 225 situaciones vinculadas a esta problemática, frente a las 144 que se registraron a lo largo de todo el año pasado. En este sentido, la coordinadora de Políticas de Género de la Municipalidad aseguró que lo ocurrido En esta ciudad no es una situación extraordinaria, sino que no se escapa de una realidad general.

 

 

 

 

 

En la actualidad, los casos de violencia de género ocupan un espacio importante dentro de la abultada agenda de noticias de los medios de comunicación. Cada día se conocen nuevos episodios donde muchas mujeres sufren distintos tipos de violencia. Incluso muchos de ellos, por desgracia, terminan de la peor manera. La ciudad de Santo Tomé no queda exenta de estas situaciones y muy por el contrario, los números reflejan la seriedad de la problemática En el distrito. En lo que va del año, el Comité de Violencia de Género que funciona bajo la órbita de la Coordinación Municipal de Políticas de Género (dependiente de la Secretaría de Salud del municipio) registró un total de 225 situaciones vinculadas a la temática. Esta cifra alarma si se compara con los datos arrojados el año pasado, puesto que a lo largo de todo el 2016 -desde enero a diciembre- se contabilizaron 144. Es decir que En poco más de seis meses, hubo 81 casos más que En todo el último año.

 

 

 

 

 
Estos datos fueron aportados por la titular de la nombrada coordinación, Carina Depaoli, quien fue contundende En las declaraciones volcadas a El Litoral: “En Santo Tomé no hay una situación extraodinaria o especial, sino que no escapamos a los números generales”. “Si bien estas cifras duras llaman la atención, el hecho de poder darlas a conocer te dibuja una idea de cómo está la sociedad”, apuntó. Para ser claros, los guarismos representan la cantidad de personas que se acercaron al Comité con algún problema de estas característica o, En su defecto, para realizar una consulta relacionada a episodios de agresiones contra mujeres, niñas y niños. “Este número representa la cantidad de hechos que nos derivan de las comisarías locales; de personas que se acercan a consultar o de las que nos cuentan sus problemas”, precisó Depaoli, quien también aclaró que de sea cifra general de personas que van al Comité, “el 95 % termina efectuando la denuncia formal ante la Justicia”.

 

 

Augurio desalentador. La coordinadora de Políticas de Género de la Municipalidad de Santo Tomé consideró que En lo que resta de 2017 “esta cifra se va a profundizar, En la medida En que también lo hagan los números de probreza y la desigualdad de social”. “Lamentablemente los pronósticos no son nada buenos”, vaticinó Carina Depaoli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Análisis social

 

 

 

 

 

En otro tramo del diálogo con este medio, Carina aclaró que estas 225 situaciones nuevas se suman a las más de 2.000 historias clínicas que arrastran desde hace tiempo. “Ésa es la cantidad de personas que vino por diversos episodios vividos desde hace algunos años, los que incluyen violencia de diversa índole contra las mujeres y, además, abusos sexuales infantiles”, especificó. “Los mayores porcentajes se relacionan a las mujeres, algunos de ellos de una gravedad importante, con víctimas internadas y los agresores detenidos; pero En menor medida también se registra un bajo número de abusos sexuales de mayores hacia niñas y niños”, agregó la coordinadora. “A ver, uno dice ’número bajo’, pero ya es algo atroz que haya uno solo”, consideró.

 

 

 

 

 
Otra particularidad de estos casos es que usualmente se producen En un contexto intrafamiliar, es decir que los agresores y/o abusadores forman parte del círculo íntimo de la persona afectada. “Siempre es algún familiar o alguien cercano: el padre o padrastro, la madre, el abuelo o abuela y hasta un vecino de mucha confianza”, indicó Depaoli. Consultada sobre los barrios o clases sociales donde más se perciben este tipo de ataques, Carina señaló que no hay un punto específico o estrato al que se los podamos atribuir, sino que “es una problemática de todos los sectores”. “Si armamos una geo-referencia, podemos afirmar que hay situaciones En todos lados, ya que la violencia de género no diferencia clases”, agregó.
“Usualmente se lo asocia a las clases bajas, y creo que la gente hace eso porque el primer recurso que tienen los vecinos de los barrios más carecientes es justamente ir a los espacios que el Estado tiene En estos lugares, como la comisaría, los efectores de salud y En todo caso el Comité de Violencia de Género de la ciudad (Córdoba 2727)”, señaló.

 

 

 

 

 

“En el caso de las personas con otros recursos, muchas veces por vergüenza, prejuicio o preconcepto de que En estos sitios mencionados tienen que ir las mujeres de ciertas zonas, no se acercan allí y van a otros lugares”, aclaró. más allá de este proceder, Carina Depaoli confirmó que reciben consultas de toda la localidad y hasta se articulan acciones junto a la vecina comuna de Sauce Viejo, como la entrega de botones de alertas. “En estos momentos tenemos entregados unos 63, los que son monitoreados desde la Municipalidad de Santa Fe, por lo que también llevamos a cabo un trabajo conjunto con ellos”, comentó para cerrar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Ruta crítica

 

 

 

 

 

Carina Depaoli cuestionó los actuales protocolos de acción que dispone la Justicia para tratar los casos de violencia de género. “Creo que hay que ajustar estas cuestiones; si bien tenemos un muy buen diálogo con las comisarías (sobre todo con la Comisaría de la Mujer) y con el Ministerio Público de la Acusación, aún existen algunos problemas con el funcionamiento de la Justicia”, consideró. En este sentido, la coordinadora recalcó que ‘el inconveniente aquí no es la falta de intervención ni el involucramiento, sino la disponibilidad‘.

 

 

 

 

 
“Nosotros planteamos este problema como una Ruta Crítica, y damos un ejemplo de esto: una mujer viene a las dos de la mañana con dos o tres hijos por problemas de violencia; el proceso para dejar el registro del caso demanda varias horas, luego la acompañamos a hacer la denuncia y a veces terminamos con todo ese procedimiento a las 3 de la tarde, es decir doce horas despues”, ejempificó. ‘Creo que falta aceitar todo el protocolo, buscar alguna manera para que esto sea un trámite más breve”, sostuvo. “Despues preguntan por qué las mujeres no quieren denunciar, y ahí está la respuesta: En muchos casos es porque es muy engorroso el trámite‘, evaluó.

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